Cómo corregir la postura de la espalda para aliviar dolores

Cómo corregir la postura de la espalda para aliviar dolores

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Muy probablemente has llegado a este artículo buscando consejos para mejorar o corregir la postura y así poder aliviar dolores de espalda.

Existen infinidad de artículos en la red que exponen consejos para corregir la postura corporal, ejercicios para aliviar y prevenir dolores de espalda, recomendaciones para mantener la columna sana, entre otros.

En este artículo queremos ir más allá, queremos aportarte una visión holística y global de este tipo de dolores de espalda, hombros, cadera, cuello, cervicales, entre otros; con la finalidad de identificar la verdadera raíz del problema y tratarla para poder erradicar el dolor.

¿Has pensado alguna vez que ese dolor que sientes, por ejemplo, en un punto concreto de la espalda puede estar causado por otra parte de tu cuerpo muy alejada del punto de dolor?

Índice de contenidos

Entendiendo el cuerpo humano en su globalidad

El cuerpo humano obedece a una serie de normas establecidas para su propia supervivencia: intenta vivir en un estado de «no dolor», economizando la energía a fin de preservar un equilibrio confortable.

En este intento de vivir en el «no dolor», nos enfrentamos constantemente a los retos que la vida nos va proponiendo, y no solo, desde un punto de vista físico, también psicológico, mental y emocional.

Todos estos retos sumados a las reacciones conscientes e inconscientes que tenemos nos dirigen hacia un cúmulo de tensiones.

Cuando el ser humano presenta un desorden en cualquiera de los planos (mental, emocional o psicológico), se genera un proceso de somatización: bajada de defensas, dolores articulares y/o musculares, cefaleas, etc.

La respuesta del cuerpo a los retos que la vida nos va proponiendo comporta un gran gasto energético.

A esto se suman los movimientos físicos compensatorios que hacemos de forma consciente o inconsciente para evitar o disminuir en la medida de lo posible el dolor de espalda, cervicales, lumbares, entre otros.

Cómo identificar el origen del dolor para corregir la postura de la espalda

Nuestro organismo da respuesta a los retos que la vida nos propone y realiza los movimientos físicos compensatorios a través de la relación músculo-esquelética y sistema de fascias.

La relación músculo-esquelética es una serie de músculos que están unidos entre sí, como si de una cadena se tratara que nos ayuda a mantener la postura de nuestro cuerpo.

Cuando un músculo realiza una acción o respuesta, el músculo que está inmediatamente al lado y conectado, realiza otra acción, y así, sucesivamente, con todos los músculos de la cadena.  

Busquet explica que en los circuitos anatómicos se integran músculos y fascias, que gestionan la estática, la dinámica y sus compensaciones.

Una actividad permanente de cualquier estructura, en una misma posición, tensionará la cadena involucrada y empezará a activar otras cadenas para compensar y así evitar el dolor.

Por ejemplo, una persona trabajando una jornada laboral frente a un ordenador está mucho tiempo en una misma posición, hecho que tensiona el cuerpo.

Su cuerpo, para evitar el dolor que le origina la postura invariable, corrige la postura de la espalda pero tensiona el cuello y la lumbar tratando de mantener una postura confortable.

Siguiendo este ejemplo, la persona acudiría a consulta por tensión y dolor en cuello y zona lumbar.

Si en consulta tratamos estos puntos de dolor (cuello y lumbares) sin atender a lo que está originando realmente el problema (postura poco ergonómica e inmóvil durante mucho tiempo), el dolor en cuello y zona lumbar reaparecerá.

Las fascias, nuestra segunda piel

Si nuestro organismo tuviese que mantener la postura solo con el sistema muscular, supondría un enorme gasto energético. Para regular este gasto energético, existen las fascias.

Las fascias son un tejido conectivo que se constituye de manera ininterrumpida desde el cráneo hasta los pies. Son como una segunda piel y su función es sostener, soportar, amortiguar, proteger, etc. 

Músculos, tendones, vasos sanguíneos, vísceras, nervios y huesos están envueltos por las fascias. Significa que todo el organismo está interconectado por ellas.

Según determinados estudios, las fascias parecen estar implicadas en el mantenimiento postural.

En la postura debe primarse una mínima tensión en las estructuras, máxima eficacia con un mínimo gasto de energía.

Por ejemplo, una persona mirando un móvil o smartphone durante muchas horas seguidas, mantiene su cuerpo inmóvil y en una misma postura poco ergonómica y saludable.

Como consecuencia al mantenimiento de esta postura, las fascias hacen una retracción y comprimen internamente todo lo que envuelven (músculos, tendones, vasos sanguíneos, vísceras, nervios y huesos) generando puntos de dolor en diferentes partes del cuerpo.

En este caso, el tratamiento no es intervenir el músculo o los puntos de dolor únicamente, sino también tratar las fascias.

Las fascias, nuestra protección y sostén

Las fascinas también presentan cierta elasticidad para soportar las presiones y ayudan a la musculatura en los grandes esfuerzos para no llegar fácilmente al umbral de tolerancia y fractura (rotura fibrilar o muscular, entre otras lesiones).

Por ejemplo, cuando el cuerpo realiza grandes esfuerzos mantenidos en el tiempo, deportes de competición o cargas importantes de peso; las fascias soportan y amortiguan este gran esfuerzo y evitan la rotura.

En resumen, las fascias son como un traje denso, de sostén, que protege nuestro cuerpo y todas sus estructuras.

Cicatrices y fascias, qué problemas pueden originar

Algunas patologías que sufrimos a nivel de fascias, tienen que ver con cicatrices que pueden provocar trastornos secundarios a patologías próximas.

Por ejemplo, una rotura muscular puede generar un problema articular:

Imagina una persona que haya tenido una rotura de fibras en el gemelo (esto afecta a la fascia de esta zona), al andar siente dolor en el gemelo. Su cuerpo, que intenta vivir en un estado de «no dolor», compensa la postura para evitar este dolor.

La mala postura al andar para evitar el dolor en el gemelo es lo que genera dolor en otras articulaciones (por ejemplo, la rodilla). Así es como una pequeña lesión puede desembocar en otras lesiones o trastornos.

En consulta es importante tener una visión holística de estos casos y tratar la raíz principal del problema, para eliminar el dolor y las consecuencias que este genera.
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Este problema también es muy frecuente cuando una persona sufre una fractura y está un tiempo inmovilizada. Cuando recupera el movimiento, en muchas ocasiones la persona siente dolor en algún punto lejano a dicha fractura.

Esto sucede porque durante la inmovilización pueden aparecer adherencias. Estas realizan un punto de fijación, en mayor o menor medida, que afecta a una cadena miofascial y provocar una patología en otro punto lejano a dicha fractura.

En todos estos casos la lesión primaria es la causa del problema, las secundarias son la consecuencia de la primaria.

Nuestra responsabilidad como fisioterapeutas y osteópatas es observar desde una visión holística al organismo y reconocer lo que origina el dolor (causas) y las consecuencias que estas provocan.

Identificando la causa de problemas y dolor en cervicales

Las cervicales y la articulación temporo-mandibular (ATM) (formada por la parte superior de la mandíbula y el hueso temporal del cráneo) están íntimamente ligadas a través de la musculatura, fascias, nervios y vascularización.
Determinados estudios demuestran que la posición de cabeza y cuello, inciden en trastornos de la ATM.

Un ejemplo que vemos muy frecuentemente es el de personas que sufren estrés o problemas relacionados: esta tensión acumulada provoca que cierren la boca apretando los dientes.

Esta tensión en la zona de la mandíbula llega a las primeras cervicales y estas se bloquean para no sentir dolor. Este bloqueo puede pasar a las cervicales inferiores y descender hasta las lumbares.

Este es otro claro ejemplo que nos demuestra que, tensión en musculatura masticadora y del cuello, una mala oclusión o falta de piezas dentales, pueden dar problemas en las primeras cervicales, y descender con bloqueos hacia las lumbares.

Identificando la posible causa de problemas y dolor en lumbares

En ocasiones se presentan lumbalgias que parecen tener un origen mecánico (los pacientes explican que la lumbalgia ha sido provocada por un mal gesto o por una sobrecarga), pero realizando un estudio holístico vemos realmente que tienen un problema visceral, como lesión primaria; que está generando la lumbalgia, como lesión secundaria.

Esto sucede ya que existe una clara relación entre las zonas lumbar y visceral, a través de los tejidos que se encargan que las vísceras (hígado, colon, etc.) estén siempre estables y en un mismo lugar.

Un problema nutricional, o de estrés, o de vísceras inflamadas, provoca estreñimiento y retracciones viscerales. Para disminuir las presiones internas y el dolor en las vísceras, la columna lumbar se lordosa (se curva) más, aumentando la tensión de las cadenas miofasciales y provocando dolor en toda la zona lumbar.

Si no tratamos la lesión primaria (problema visceral) no eliminamos la lesión secundaria (dolor en la zona lumbar).

En este caso, el tratamiento se realiza en diafragma, abdomen, pelvis menor y las cadenas miofaciales antero-posteriores afectadas.

Cómo corregir la postura de la espalda y hombros para evitar dolor y lesiones

Tal como hemos podido ver a lo largo del artículo, en nuestro Centro de medicina biológica e integrativa de Barcelona abordamos este tipo de dolores de espalda, cervicales, lumbares, hombros, cuello, etc. desde una visión holística y global.

Cuando un paciente llega a consulta con una patología que causa dolor y/o malestar en el cuerpo, tal como problemas posturales, musculares y articulares, desde la osteopatía, fisioterapia o reeducación postural global y analítica (RPG) lo primero que realizamos es un estudio detallado a escala global y analítica, diseñando un tratamiento que ayude a comprender y solucionar las causas reales que está originando el dolor.

Es por este motivo, que las primeras preguntas que hacemos en consulta son: ¿Qué te ocurre?, ¿desde cuándo? Y muy importante para el diagnóstico: ¿de qué trabajas?

Esta información nos permite ver qué puede estar originando el dolor e indagar para conocer más y llegar a la causa real.

Una vez identificada, diseñamos un tratamiento personalizado combinando diferentes técnicas y disciplinas, por ejemplo, osteopatía, fisioterapia, reeducación postural global y analítica (RPG) acupuntura, terapia neural, entre otras.

A cada sesión revisamos el plan de tratamiento según la respuesta del paciente a las diferentes intervenciones.

Concibiendo el cuerpo como un todo, con relación entre todos sus planos (mental, emocional o psicológico), que intenta vivir en un estado de "no dolor” es mucho más fácil comprender y solucionar las causas reales que está originando el dolor consiguiendo que no vuelva a aparecer.

Como hemos podido observar, muchos de los dolores de espalda, cervicales, lumbares, hombros, cuello, etc. tienen un origen en posturas poco ergonómicas o invariables.

No solo será necesario tratar el dolor, sino también aquello que lo está causando, por ello, en el siguiente artículo te daremos una serie de pautas para que puedas poner atención a tu postura general, corregir la postura de la espalda, pudiendo optimizar el funcionamiento de tu cuerpo y evitar lesiones, así como conservar tu nivel de salud y bienestar.

Artículo escrito por:

Manel López Domínguez
Manel López Domínguez

Fisioterapeuta, osteópata. RPG, diplomado Sohier.

Noemí Sánchez Hernández
Noemí Sánchez Hernández

Fisioterapeuta. Acupuntura.

Bibliografía:

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