Cáncer y dieta keto: la alimentación como complemento al tratamiento oncológico

Cáncer y dieta keto: la alimentación como complemento al tratamiento oncológico

Cáncer y dieta keto: la alimentación como complemento al tratamiento oncológico

La dieta cetogénica es un enfoque dietético que se caracteriza por ser muy baja en carbohidratos y alta en grasas saludables. Se ha estudiado en relación con el cáncer debido a su capacidad para cambiar el metabolismo celular y reducir la disponibilidad de glucosa, que es una fuente de energía clave para muchas células cancerosas.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la dieta cetogénica no es un tratamiento curativo para el cáncer y no debe considerarse como un reemplazo de las terapias médicas convencionales, sino más bien como un complemento a ellas.

Cáncer y dieta keto: Cómo la Alimentación Puede Ser un Complemento en el Tratamiento Oncológico. Centre Medicina Biològica Barcelona

El tratamiento del cáncer requiere un enfoque integral que incluye terapias médicas convencionales, como cirugía, radioterapia y quimioterapia, además de terapias complementarias como la dieta cetogénica personalizada, medicina integrativa y acompañamiento emocional.

Esto es lo que vas a encontrar en este artículo sobre cáncer y dieta keto o nutrición etogénica:

El desarrollo del cáncer: alteraciones en el crecimiento celular

Primero debemos conocer, que el cáncer se genera como consecuencia de alteraciones en el crecimiento celular. Dando lugar a una división anormal y descontrolada, generando una masa de células conocidas como tumor.

En el caso de los tumores sólidos; hay algunos cánceres, como los hematológicos, cuya morfología es diferente, aunque metabólicamente se comporten igual.

Para poder sustentar la rápida proliferación de las células cancerosas, se necesita una reprogramación metabólica.

Antes de sumergirnos en cómo actúan las células cancerosas, es crucial comprender cómo funciona el organismo en ausencia de cáncer.

Cómo obtiene energía nuestro organismo en ausencia de cáncer

De manera natural, nuestro organismo puede obtener energía a través de 3 tipos de nutrientes:

  • Glucosa: esta es la fuente más fácil y rentable. Se obtiene de los hidratos de carbono (presentes en alimentos como pan, arroz, frutas) o azúcares.
  • Grasas (aceites saludables, aguacates, frutos secos, entre otros).
  • Proteínas: estas son muy preciadas y serán la última opción (carnes magras, pescado, huevos, productos lácteos, legumbres). 

Como decíamos, la glucosa es la forma más fácil y rentable de obtener energía. Ésta se puede obtener en presencia de oxígeno (glucólisis aerobia) o sin ella (glucólisis anaerobia). En la primera se obtienen 38 moléculas de ATP (moléculas de energía) y en la segunda únicamente 2, por cada glucosa que se metaboliza.

La glucosa es necesaria para el organismo, pero este se puede adaptar a vivir con muy poca cantidad de esta.

Históricamente, el ser humano siempre ha pasado hambre (desgraciadamente, todavía hoy en día), y es por eso que estamos metabólicamente adaptados a consumir pocos hidratos de carbono.

Solo hay algunas partes del cuerpo que necesitan obligatoriamente glucosa: el cerebro, las glándulas suprarrenales y los glóbulos rojos. Además, el cerebro se puede adaptar a otras fuentes de energía hasta en un 80%.

Para garantizar el aporte de glucosa a estos órganos, nuestro metabolismo es capaz de producir glucosa a partir de las grasas y las proteínas (a esto se le llama neoglucogénesis).

En el primer mundo, la situación metabólica habitual es el exceso de glucosa constante en sangre, consumimos muchos más hidratos de carbono de los que, en general, necesitamos.

Cuando hay un exceso de glucosa en sangre, esta se almacena en forma de glucógeno o de grasas.

El organismo puede usar las grasas como combustible cuando hay poco aporte de glucosa (y esta debe ser reservada para los órganos que hemos nombrado con anterioridad).

Cuando usamos las grasas como fuente energética se generan cuerpos cetónicos, que serán los usados por las células como fuente de energía. Los cuerpos cetónicos no se pueden almacenar, por lo que, si no son consumidos, serán eliminados vía orina o respiración.

Efecto Warburg y cáncer

Las células cancerosas, únicamente pueden conseguir energía a partir de la glucosa, y prácticamente solo a través de la vía anaerobia (sin oxígeno), esto es lo que se conoce como el efecto Warburg.

El efecto Warburg es un fenómeno observado en el metabolismo celular que se caracteriza por un aumento en la glucólisis anaeróbica en las células cancerosas, incluso en presencia de oxígeno.

El efecto Warburg es un ejemplo de cómo las células cancerosas pueden adaptar su metabolismo para sobrevivir y crecer en un entorno desafiante.

Las células cancerosas fermentan la glucosa, consiguiendo 2 moléculas de ATP (energía) y generando ácido láctico que envían fuera de la célula. Por otro lado, las células tumorales son incapaces de usar los cuerpos cetónicos como fuente de energía.

Todo esto implica que los tumores tienen unos altos requerimientos de glucosa debido a su gran crecimiento y su facilidad para obtener la energía por cada molécula de glucosa.

Al generar ácido láctico generan un medio externo ácido, en este medio las células sanas y las células de defensa del sistema inmunitario tienen muchas dificultades para vivir. Esto protege al tumor y se cree que puede ser uno de los mecanismos para las metástasis.

El hecho de que las células tumorales no puedan usar la energía a través de los cuerpos cetónicos es su punto débil y es dónde nosotros podemos incidir mediante la nutrición cetogénica, cuyo objetivo es reeducar el cuerpo para que recupere la capacidad de quemar grasa.

La capacidad de quemar grasa es innata en el ser humano. De hecho, nuestro cuerpo está diseñado para un mundo de escasez donde necesitar acumular grasa era esencial para usarla cuando nos faltaba comida. Era la estrategia para sobrevivir.

Relación entre cáncer y dieta cetogénica

La dieta cetogénica (también llamada dieta keto) consiste en

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reducir sustancialmente el consumo de carbohidratos (azúcares, cereales, legumbres, frutas, tubérculos, etc.)

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incrementar el consumo de grasas de calidad (aguacate, aceite de oliva, coco, etc.)

para “forzar” al cuerpo a utilizar la grasa como sustrato energético, mediante la producción de cuerpos cetónicos (de aquí el nombre de la dieta).

Esto implica que el tumor se queda sin su fuente de energía, dificultando así su crecimiento, mientras que las células sanas tienen una fuente alternativa de energía.

Se puede usar la grasa en forma de energía si se genera el contexto para ello:

  • Descanso digestivo entre comidas: procurar que pasen 4-6 horas entre comidas para que nuestro sistema digestivo haya hecho un tránsito completo de todos los alimentos que circulan por él.
  • Con el movimiento: la actividad física mejora el metabolismo de la glucosa.
  • Unos niveles bajos de carbohidratos, en nuestra alimentación.

Estas tres características son muy difíciles de encontrar en nuestra vida diaria, ya que estamos acostumbrados a consumir productos procesados hiperpalatables (de sabor irresistible) que nos inducen a comer más de lo que necesitamos.

Estos productos procesados alteran los mecanismos de hambre y saciedad y dificultan poder guiarse por el hambre y espaciar comidas. Suelen ser muy ricos en carbohidratos e inhiben nuestra capacidad de utilizar la grasa en forma de energía.

Qué alimentos tiene que comer una persona con cáncer. Centre Medicina Biològica. Barcelona

Ser capaz de usar las reservas del cuerpo y producir cuerpos cetónicos, tiene más efectos y beneficios sobre nuestra salud:

  • La producción de cuerpos cetónicos tiene un efecto antiinflamatorio e inmunomodulador.
  • Tiene efectos beneficiosos para la función cerebral cognitiva.
  • Se usa como tratamiento en múltiples desórdenes corporales, además del cáncer: hipertensión, diabetes, epilepsia, ovarios poliquísticos, lipedema, endometriosis, entre otros. 

En qué consiste la dieta cetogénica

La dieta keto, consiste en un consumo aproximado 20-30 gramos de carbohidratos al día. 


La proporción de nutrientes es alrededor de:

  • 75% grasas
  • 20% proteínas
  • 5% hidratos de carbono
Cáncer y dieta keto: Cómo la Alimentación Puede Ser un Complemento en el Tratamiento Oncológico

Los alimentos que elimina la dieta keto son el azúcar, la fruta (aunque los frutos rojos pueden estar incluidos pero muy limitados tanto en frecuencia como en cantidad), los cereales y legumbres.

Los alimentos que permite son las proteínas de origen animal (siempre buscando la mejor calidad posible) como la carne roja y la carne de aves, huevos, pescado (siempre priorizando los de pequeño tamaño) y marisco.

Los lácteos, si se toleran bien, y se permiten por parte del profesional, pueden estar incluidos con moderación, y, preferiblemente, procedentes de cabra u oveja.

Permite verduras y hortalizas (con su menor proporción de hidratos de carbono) y algunos frutos secos como las almendras, avellanas, macadamias y nueces pecanas o del Brasil, moderando cantidades.

El macronutriente imprescindible en cada plato, son las grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, aceite de coco virgen, aguacate, pescado azul, carnes de calidad grasas, yema de huevo, mayonesa casera, harina de almendras, frutos secos con moderada cantidad).

Así en términos generales, una dieta cetogénica saludable implicará platos con una gran cantidad de verdura, una proporción adecuada de proteína animal y una buena cantidad de grasas saludables.

Los alimentos medios en carbohidratos, se deberá valorar cantidades dependiendo del gasto energético, el movimiento y las necesidades de cada paciente.

En que consiste la dieta Cetogénica. Centre Medicina Biològica. Barcelona

Plan nutricional para la dieta cetogénica o dieta keto:

Cáncer y dieta keto: Cómo la Alimentación Puede Ser un Complemento en el Tratamiento Oncológico. Berta Martínez Bertrán, infografia. Centre Medicina Biològica. Barcelona

Alimentación en el tratamiento del cáncer

La importancia de la calidad de los alimentos consumidos

La calidad de los alimentos que consumimos es importante. Y si estamos pasando un proceso de recuperación oncológica, todavía lo es más. Por ello, recomendamos minimizar el aporte de tóxicos en la alimentación:

  • Alimentos de calidad.
  • Atención con los recipientes en los que guardamos los alimentos (tuppers de plástico, cualquier recipiente de plástico, aluminio…) y también con los que los cocinamos o almacenamos (antiadherentes, plásticos, teflón…).
    Para minimizar los tóxicos en la cocina deberemos introducir materiales de cocina sin tòxicos:  
    • Acero inoxidable
    • Titanio
    • Hierro fundido
    • Vidrio
    • Papel
    • Algodón y telas

En especial, podemos revisar las sartenes. Las más recomendables para cocinar y evitar exposición a tóxicos son: 

  • Sartén de acero inoxidable
  • Sartén de hierro o hierro fundido
  • Sartén de cerámica
  • Sartén de titanio
Recomendaciones sobre nutrición en procesos de cáncer, centre medicina biològica, barcelona

Nutrientes esenciales en todo el proceso oncológico

¿Qué alimentos comer durante el tratamiento de cáncer?

Es frecuente que en consulta nos lleguen preguntas tipo «cómo debe ser la nutrición en los pacientes con cáncer» o bien «cómo alimentarme bien durante el tratamiento oncológico». Estas son las principales recomendaciones:

  • Maximizar el aporte de nutrientes saludables:
    • Es importante el aumento de consumo de omega-3. Esta grasa tiene un potente efecto antiinflamatorio, y hay estudios que demuestran que se comporta como un inhibidor del crecimiento tumoral. Se puede tomar en suplemento y sumarlo con la alimentación rica en pescado azul de tamaño pequeño (sardinas, boquerones, caballas salvajes…).

    • Reducir el consumo de omega-6. Si se consume en gran cantidad, nos puede causar inflamación. Lo encontramos en las semillas y los aceites derivados de semillas (girasol, maíz y sésamo), algunos frutos secos (piñones, cacahuetes, pistachos), cereales, carnes de animales, embutidos, margarinas, fritos, alimentos procesados.

    • La vitamina D también es imprescindible para el sistema inmunitario. Aunque se puede aportar pequeñas cantidades mediante la alimentación, siempre será importante la exposición solar diaria y moderada. A menudo el tratamiento quimioterapéutico impedirá que nos podamos exponer al sol, por lo que deberemos consumirla en forma de suplemento.

    • Debemos cuidar de nuestra hidratación bebiendo agua con minerales. Podemos añadir agua de mar en el agua que nos bebamos a diario (siguiendo la proporción: 3 agua/1 agua de mar). Importante elegir agua de mar filtrada, de proximidad, sin tóxicos y almacenadas con recipiente de cristal.

Una correcta hidratación es básica para el seguimiento de los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia o radioterapia. Estos tratamientos pueden causar efectos secundarios como náuseas, vómitos y diarrea, que pueden llevar a una pérdida de líquidos y deshidratación. Mantener una buena hidratación puede ayudar a reducir estos efectos secundarios y ayudar con la salud general del paciente durante el tratamiento.

  • Priorizar el consumo de alimentos de origen ecológico y/o de proximidad. Por la reducción de posibles químicos y su mayor proporción de nutrientes. Se deberá lavar correctamente para evitar cualquier intoxicación de hongos o parásitos, ya que el sistema inmune se encuentra más debilitado para luchar contra ellos.

    Los productos de origen animal, deberán ser ecológicos y de pasto. La calidad de las grasas animales dependerá de la alimentación del animal, de su movimiento, y estado de salud, evitando medicaciones extras y antibióticos en todo su crecimiento. Añadir, que las grasas de los animales de pasto tienen una mayor proporción de omega-3 que los de granja.

¿Qué alimentos evitar durante el proceso oncológico y el tratamiento de cáncer?

  • Evitar el azúcar: Aparte del azúcar de mesa convencional, también lo podemos encontrar con diferentes nombres: glucosa, fructosa, sacarosa, galactosa, lactosa, isomaltulosa, maltosa, manosa, almidones y maltodextrinas, jarabes y siropes, miel.

  • Evitar los edulcorantes artificiales: la mayoría tienen un efecto directo sobre la glucosa en sangre y alteran el microbioma intestinal. Además, en dosis elevadas son laxantes y provocan sintomatología digestiva (gases, hinchazón de estómago, malas digestiones…).

    Deberíamos evitar: isomaltosa, lactitol, maltitol, manitol, Sorbitol, xilitol, aspartame, ciclamato, Sucralosa, Acesulfame-K, Sacarina. Algunos otros, los podemos usar de forma puntual, cómo las hojas de la planta de stevia.

  • Evitar cualquier ultraprocesado o producto procesado alimentario (galletas, pasteles, palitos de pan, dulces, paquetes y envoltorios alimentarios con muchos ingredientes, etc.).
  • Evitar las grasas hidrogenadas como la margarina y los aceites refinados. Son grasas proinflamatorias. Para cocinar utilizar aceite de oliva virgen en poca cantidad. Priorizar cocciones cómo la plancha, vapor, wook, salteado, horno.

    Escogeremos las grasas saludables como (el aceite de oliva virgen extra, aceite de coco virgen, aguacate, pescado azul, carnes altas en grasa de calidad, yema de huevo, mayonesa casera, harina de almendras, frutos secos).

    Debemos tener en cuenta, que hay una gran cantidad de químicos tóxicos que se disuelven en la grasa y los animales los acumulamos en ella. Por este motivo, debemos consumir los productos de origen animal, ecológicos o de pasto que no les hayan tratado con productos químicos.

  • No consumir alcohol: El alcohol es un tóxico del sistema nervioso y nos sobrecarga el hígado. Impide que realice sus importantes funciones de detoxificación, en especial si estamos realizando quimioterapia.

  • Si se trata de un cáncer hormonal, hay algunos alimentos que no estarán recomendados por su actividad hormonal, es necesario consultar con el personal médico de referencia.

  • Según el tratamiento que se esté realizando, habrá algunos alimentos que no se podrán consumir por interacción con la quimioterapia, en este caso también es importante consultar con el profesional.

  • El estrés se debe de cuidar y reducir todo lo posible, durante todo el proceso oncológico. Cuando vivimos una situación de estrés constante, se liberan las hormonas cortisol y epinefrina, lo que puede hacer que aumente el nivel de azúcar en sangre.

    Para que los niveles de estrés se mantengan bajos, se recomienda descansar lo suficiente y realizar prácticas diarias como el yoga, el movimiento, la respiración, la meditación y sobre todo cualquier contacto con la naturaleza, todas las veces que sea posible.

    Poder pedir ayuda con la gestión emocional en todo el proceso, será un apoyo saludable durante el tratamiento.

El concepto de caquexia y cáncer

Debemos tener en cuenta que la caquexia es una consecuencia habitual en el proceso de cáncer. La caquexia es la pérdida de peso excesiva llevando al consumo de músculo y grasa.

Los efectos adversos de los tratamientos (náuseas, vómitos…), a veces pueden empeorar esta situación.

Uno de los motivos de esta pérdida excesiva de peso en los tratamientos oncológicos, puede ser debido por el gran consumo de glucosa del tumor. La insaciabilidad de las células tumorales hace que el hígado acabe formando glucosa a partir de grasas y proteínas, consumiendo las reservas del organismo.

Pero incrementar el consumo de hidratos alimentará las células tumorales, ya que estas están adaptadas para la máxima absorción de glucosa, mientras que generan un ambiente de resistencia a la insulina (la hormona encargada de entrar la glucosa en la célula) en las células sanas.

A pesar de que la dieta cetogénica se relaciona con una dieta para perder peso, no tiene por qué ser así. Si se hace una buena compensación con suficientes grasas y proteínas, incluso se puede aumentar de peso. Además, nos permite que las células sanas se alimenten correctamente mientras que las células tumorales irán escasas de su combustible.

La importancia de personalizar la dieta cetogénica en pacientes oncológicos

La dieta keto no será igual para todo el mundo, ni a lo largo de todas las fases del tratamiento.

En una primera fase, y en función siempre del estado inicial del paciente, puede ser necesaria una dieta más estricta para hacer que el organismo entre en cetosis. Una vez la cetosis ya está establecida podremos incorporar algunos alimentos que inicialmente estaban desaconsejados.

De igual forma, algunos pacientes oncológicos sufren hipoglucemias con las quimioterapias, especialmente cuando llevan tiempo con el tratamiento. Las hipoglucemias son bajadas demasiado grandes de azúcar en sangre. En estos casos habrá que adaptar la dieta Keto a los pacientes con cáncer con algo más de hidratos (con bajo índice glicémico) para controlar esta situación y poder ayudar a la recuperación de cada sesión oncológica.

Para poder controlar la cetosis, podemos utilizar unos aparatos específicos para ir regulando nuestro estado de cetosis en la dieta keto. Será importante tener en cuenta, que el grado de cetosis en sangre, tiene que estar valorado siempre con la glucosa en sangre.

Este se le llama el índice de glucosa-cetona (GKI). El GKI es la relación calculada entre los niveles de glucosa y cetonas, representada por un único valor.

Fórmula GKI = [nivel de glucosa en sangre ÷ 18] ÷ nivel de cetona en sangre

También será importante tener en cuenta que algunos pacientes con cáncer tienen náuseas o vómitos durante el tratamiento oncológico, por lo que deberemos acompañarlos también con estos síntomas y procurar que consuman alimentos que les gusten, evitando salir de la cetosis.

Una alimentación cetogénica personalizada es la clave para conseguir los mejores resultados en todo el tratamiento.

El equipo multidisciplinar de Medicina Biológica, puede acompañar en el proceso de tratamiento y recuperación de un cáncer, analizándolo desde distintos enfoques para complementar el tratamiento convencional desde la medicina integrativa, la nutrición integrativa y la psiconeuroendocrinología; con el objetivo de mejorar su tolerancia y evolución.

Si después de leer el artículo o de ver el vídeo te queda alguna duda puedes plantearla:

  • contactando con el Centre de Medicina Biològica de Barcelona: llamando al 93 419 17 16 o enviando un correo a info@medicina-biologica.net.
  • en los comentarios del blog.
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Artículo escrito por: 

Berta Martínez Bertran
Berta Martínez Bertran

Nutricionista integrativa. Psiconeuroinmunología, nutrición deportiva.

Dra. Padma Solanas Noguera
Dra. Padma Solanas Noguera

Médico. Medicina integrativa, homeopatía, micronutrición, nutrición ortomolecular.

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