Salud hormonal femenina y masculina: momentos más importantes y como evitar la exposición a tóxicos y disruptores endocrinos
Tomar conciencia de esta realidad es clave para cualquier persona, ya que tanto hombres como mujeres pueden sufrir sus consecuencias. No obstante, las mujeres son más vulnerables a sus efectos debido a diversos factores que trataremos más adelante. Por ello, a lo largo del artículo hacemos especial énfasis en la salud hormonal femenina y en las diferentes etapas de la vida por las que puede pasar una mujer (pubertad, embarazo, lactancia, menopausia).
Además, creemos que este artículo también puede ser útil para profesionales de la salud (ámbito de la nutrición, medicina, endocrinología o ginecología) que deseen ofrecer información basada en evidencias a sus pacientes. También puede interesar a personas preocupadas por la prevención de enfermedades hormonales, reproductivas y metabólicas, especialmente aquellas relacionadas con la exposición a tóxicos ambientales.
Introducción: ¿qué son las hormonas y para que sirven?
Las hormonas son uno de los principales mensajeros del organismo, junto con el sistema nervioso y el inmunitario.
Se producen en las glándulas endocrinas, que son los órganos especializados en la producción de hormonas, y viajan por la sangre hasta llegar a sus tejidos diana, donde ejercen su función específica.
Controlan muchos procesos del organismo como el crecimiento, el metabolismo, la respuesta al estrés o la función sexual y reproductiva. Y, por lo tanto, son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo y el mantenimiento de la salud.
Las hormonas son efectivas en dosis muy bajas. A diferencia de otras sustancias, su respuesta no es directamente proporcional a la dosis: esto significa que no siempre una mayor cantidad de una hormona genera un efecto más fuerte y una menor cantidad, un efecto más débil.
Pequeños cambios en los niveles hormonales pueden desencadenar grandes efectos en el organismo.
Hormonas sexuales femeninas y masculinas: diferencias y funciones
Las principales hormonas sexuales, aunque no las únicas, son:
- Testosterona
- Estrógenos
- Progestágenos (progesterona)
En líneas generales, podemos decir que los hombres tienen concentraciones más elevadas de testosterona que las mujeres, y concentraciones muy bajas de estrógenos y progestágenos. Mientras que las hormonas sexuales que predominan en las mujeres son los estrógenos y los progestágenos, con valores de testosterona más bajos que los de los hombres.
Además, los niveles hormonales van cambiando a lo largo de la vida teniendo en cuenta diversos ciclos:

Los niveles hormonales son bajos.
Se activa la producción diferenciada (respecto a los hombres) de estrógenos y progesterona, regulando el ciclo menstrual y el desarrollo sexual. Pueden aparecer desequilibrios como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o reglas irregulares.
El equilibrio hormonal permite ciclos menstruales regulares y fertilidad. Factores como el estrés, una mala alimentación o la exposición a tóxicos pueden generar desajustes y patologías como la endometriosis o la infertilidad.
Aumento de estrógenos y progesterona para sostener el desarrollo fetal. No obstante, estas variaciones pueden causar problemas como diabetes gestacional o alteraciones en el estado de ánimo.
Disminución de los estrógenos y la progesterona, causando síntomas como sofocos, insomnio y cambios de humor. También aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis.
En esta imagen puedes ver la evolución de las hormonas femeninas en diferentes etapas de la vida de una mujer, así como su influencia en procesos como el ciclo menstrual y la gestación:
- Ciclo menstrual
Representa las fluctuaciones de estrógenos, progesterona y hormona luteinizante (LH) durante el ciclo menstrual.
Se divide en fase menstrual, fase folicular, ovulación, fase lútea y muestra cómo cada hormona tiene un patrón característico en estas fases. - Niveles hormonales durante el embarazo
Refleja los cambios en estrógenos, progesterona y otras hormonas durante las semanas de gestación.
Los niveles aumentan progresivamente hasta el parto, donde se produce un descenso súbito tras el nacimiento.

Si quieres profundizar más en la conexión entre hormonas y bienestar femenino a lo largo de la vida, te recomendamos el libro El baile de la vida en las mujeres de Anna Salvia e ilustrado por Agnès Mateu Fernández, una obra preciosa que explica las diferentes etapas en la vida de la mujer.
Disruptores endocrinos y su impacto en la salud hormonal femenina y masculina
¿Qué son los disruptores endocrinos y como afectan el equilibrio hormonal natural?
¿Cómo actúan los disruptores endocrinos en nuestro organismo?
Como las hormonas son mensajeros esenciales del organismo y están íntimamente ligadas a los sistemas nervioso, inmunitario y metabólico, la afectación de los disruptores endocrinos es global. Esto puede provocar:
- Alteraciones en el sistema respiratorio (asma, entre otras).
- Problemas en el sistema nervioso (neurodesarrollo y neurodegeneración).
- Riesgos para el sistema cardiovascular.
- Desajustes en la regulación metabólica (obesidad, diabetes, cáncer).
- Trastornos en la salud reproductiva (infertilidad, menarquia precoz).
- Afectaciones en el crecimiento.
Además, la estrecha conexión entre el sistema endocrino y el nervioso hace que estos desequilibrios también tengan un impacto directo en la salud emocional.
Los disruptores endocrinos pueden interferir en el funcionamiento hormonal de diversas maneras:
- Algunas de estas sustancias tienen una estructura similar a las hormonas naturales y activan sus receptores de manera descontrolada (lo llamamos mimetismo hormonal o agonismo).
- Otras bloquean la acción de las hormonas, impidiendo procesos biológicos esenciales (antagonismo hormonal).
- Otras modifican la producción y degradación de las hormonas, provocando desequilibrios en el organismo (alteración en la síntesis y el metabolismo hormonal).
Efectos acumulativos de los disruptores endocrinos
Exposición a disruptores endocrinos en la salud femenina
La exposición a los disruptores endocrinos se produce a través de la piel, la alimentación (incluida la lactancia) y la respiración, así como a través de la placenta durante el embarazo.
Aunque tanto hombres como mujeres pueden sufrir sus consecuencias, las mujeres son más vulnerables a sus efectos debido a diversos factores:
- Características hormonales femeninas: muchos disruptores endocrinos tienen efectos estrogénicos y antiandrogénicos (potenciando en exceso los estrógenos del organismo), lo que puede aumentar aún más los niveles de estrógenos en el organismo femenino.
- Mayor presencia de tejido adiposo: las mujeres suelen tener una proporción más alta de grasa corporal, y es en este tejido donde se acumulan los disruptores endocrinos persistentes.
- Roles de género: en determinados sectores laborales y actividades diarias, como la limpieza o la peluquería, la exposición a productos químicos con disruptores endocrinos es más elevada. Estos ámbitos tienen una mayor representación femenina, lo que incrementa el riesgo de exposición.
- Hábitos de consumo: las mujeres suelen utilizar más productos cosméticos que los hombres, y muchos de estos contienen sustancias con efectos disruptores endocrinos.
¿En qué momentos los disruptores son más problemáticos y por qué?
- La cantidad y tipo de exposición: la intensidad y la duración del contacto con estas sustancias influyen en sus efectos.
- El metabolismo individual y la capacidad de detoxificación hepática: cada persona tiene una capacidad diferente para eliminar toxinas, lo que puede determinar el grado de afectación.
- El momento de la exposición: el impacto es mayor en etapas de desarrollo, como la infancia o el embarazo, que en la edad adulta o la vejez.
- Otros factores individuales: la genética, el estado inflamatorio de base, la salud de la microbiota intestinal u otras condiciones metabólicas pueden aumentar la vulnerabilidad a los disruptores endocrinos.
Los disruptores endocrinos son capaces de provocar cambios epigenéticos, es decir, alteraciones en la expresión de los genes.
Afectación de los disruptores endocrinos en “los primeros 1.000 días”
“Los primeros 1.000 días de vida” —que incluyen el período embrionario y la primera infancia hasta los 2 años— son una etapa crítica en cuanto a la exposición a los disruptores endocrinos.
Durante este tiempo, las hormonas juegan un papel fundamental en el desarrollo y el crecimiento. La exposición a disruptores endocrinos en esta fase puede provocar alteraciones permanentes en la salud, que pueden manifestarse incluso décadas después.

Por este motivo, minimizar la exposición a los disruptores endocrinos durante el embarazo y los primeros años de vida es esencial para reducir riesgos en la salud futura del bebé.
Afectación de los disruptores endocrinos en embarazo y lactancia
Hay que tener en cuenta que muchos disruptores endocrinos pueden atravesar la placenta y llegar al feto, así como estar presentes en la leche materna durante la lactancia.
Un ejemplo de esto es el mercurio. Las madres que llevan amalgamas dentales, los empastes antiguos de color metálico, pueden tener niveles detectables de mercurio en la sangre y la leche materna, lo que puede afectar el desarrollo del bebé.
Por este motivo, es fundamental tomar medidas preventivas para minimizar la exposición a estas sustancias durante el embarazo y la lactancia.
Es muy importante tener en cuenta que está contraindicado retirar las amalgamas justo antes o durante el embarazo y la lactancia. Siempre debe hacerse con profesionales especializados.

Afectación de los disruptores endocrinos en patologías concretas
- El marcado descenso en la fertilidad tanto femenina como masculina.
- Patologías asociadas como la endometriosis y la adenomiosis uterina.
- Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
- Criptorquidia e hipospadias.
- Algunos cánceres, como el cáncer de mama (testículo y próstata en hombres).
- El Parkinson o el Alzheimer.
- La pubertad precoz.
- Hipotiroidismo e hipertiroidismo.
- Problemas en el neurodesarrollo (TDAH, TEA…).
- Síndrome metabólico.
- Diabetes, obesidad, asma.
- Otros tipos de cáncer.
Reducir la exposición a los disruptores endocrinos es clave para prevenir estas patologías.
En personas que ya presentan alguna de estas condiciones, minimizar el contacto con estos tóxicos puede ayudar a mitigar o frenar sus efectos, y evitar su agravamiento.
¿Dónde se encuentran los principales tóxicos hormonales?
¿Cuáles son los principales disruptores endocrinos?

Biocidas
Incluye herbicidas, insecticidas y otros productos químicos utilizados para eliminar plagas. Son una de las principales fuentes de exposición a los disruptores endocrinos a través de la alimentación.

PFAS (sustancias per/polifluoroalquiladas)
Son conocidos como los “químicos eternos”, ya que pueden persistir en el medio ambiente durante milenios. Tienen propiedades repelentes al agua y al aceite, además de ser muy resistentes al calor. Se encuentran en una amplia variedad de productos como envases alimentarios, vasos de papel teóricamente biodegradables, utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, palets, entre muchos otros.

Formaldehído
Un compuesto químico tóxico, cancerígeno y probable disruptor endocrino, que, además, puede provocar reacciones alérgicas. Es uno de los principales tóxicos ambientales debido a su gran presencia en nuestro entorno y su peligrosidad.

Mercurio, plomo, cadmio y arsénico
Son los metales pesados más habituales en el cuerpo humano y pueden acumularse con efectos tóxicos a largo plazo. Las principales fuentes de exposición pueden ser tuberías antiguas (plomo) y alimentos (la cabeza de las gambas es rica en cadmio, las tortitas de arroz pueden contener arsénico, y los pescados grandes como la merluza o el atún acumulan mercurio). También se encuentran en las amalgamas dentales (los empastes dentales grises) que contienen mercurio.

Retardantes de llama
Ampliamente utilizados en mobiliario, aparatos electrónicos, alfombras, sofás y ropa, estos compuestos químicos se acumulan en el aire de los hogares y en el polvo doméstico, aumentando la exposición diaria.

Dioxinas y furanos
Cuando los retardantes de llama se queman, pueden liberar otros tóxicos como las dioxinas y los furanos, sustancias altamente contaminantes. Las dioxinas y los furanos también se generan como subproductos de procesos industriales y en erupciones volcánicas, persistiendo en el ambiente y afectando la salud.

Fenoles
Los más conocidos son:
Los bisfenoles, como el bisfenol A (o BPA), ampliamente utilizado en envases de comida y bebidas (latas, botellas y fiambreras de plástico).

Los parabenos, ampliamente usados en cosmética, algunos ya prohibidos para su uso en la UE.
El triclosán, utilizado en productos de higiene (pastas de dientes, desodorantes...).

Ftalatos
Muy presentes en perfumes, productos cosméticos (como esmaltes de uñas y productos con fragancias), ambientadores, pinturas y también en envases de plástico.
¿Cómo reducir la exposición a tóxicos y disruptores endocrinos?
- Ventilar cada día para renovar el aire y reducir la acumulación de sustancias tóxicas en casa.
- Limpiar bien el polvo (con aspiradora y un paño húmedo para evitar la dispersión de partículas contaminantes).
- Priorizar alimentos ecológicos y evitar los procesados, especialmente los ultraprocesados.
- Evitar los envases de un solo uso, los plásticos, las siliconas y los productos antiadherentes en los utensilios de cocina, optando por materiales como el vidrio, la madera o el acero inoxidable.
- Reducir la cantidad de cosméticos que utilizamos y asegurarnos de que sean ecológicos.
- Limpiar el hogar de manera ecológica: con bicarbonato, vinagre blanco y agua o, como mucho, con algún producto multiuso ecológico certificado.
- Comprar menos ropa y de mejor calidad, priorizando tejidos naturales como algodón, lino o seda, evitando materiales sintéticos y plásticos en contacto con la piel.
- Lavar siempre la ropa antes del primer uso para eliminar posibles residuos químicos.
- Optar por mobiliario (y otros elementos de interior) de madera maciza o con certificado ecológico, ya que emitirá menos tóxicos. Ventilar bien cuando lleguen muebles nuevos a casa.
Estrategias para la regulación hormonal
Estrategias nutricionales para la regulación hormonal
Alimentación saludable

Aportación de proteínas de calidad en cada comida
- Pescado salvaje de tamaño pequeño y marisco.
- Carnes y aves ecológicas y de pasto.
- Huevos ecológicos nº 0.
- Frutos secos naturales o tostados y semillas.
- Legumbres.
Reducción de carbohidratos refinados y azúcares

- Verduras y tubérculos ecológicos.
- Optar por pseudocereales como quinoa, arroz integral, mijo o trigo sarraceno.
- Moderar el consumo de frutas frescas (máximo 3 piezas al día).

Incorporación de grasas saludables
- Aceite de oliva virgen extra, aceite de coco virgen y ghee.
- Aguacate, frutos secos, semillas y aceitunas.
- Pescado azul salvaje de tamaño pequeño.
Otras estrategias para la regulación hormonal
Actividad física
El ejercicio físico favorece el equilibrio hormonal, reduce la inflamación y contribuye a la detoxificación. Se recomienda una combinación de entrenamiento de fuerza, ejercicio cardiovascular y técnicas suaves.
Descanso
Ritmos circadianos y exposición saludable a la luz solar
Contacto con la naturaleza
Mantener la salud emocional
Ayuno intermitente
Disminución de la inflamación
Apoyo hepático para la metabolización de los estrógenos
El hígado es clave en la eliminación de toxinas y en el mantenimiento del equilibrio hormonal. Su función se puede optimizar mediante una alimentación de calidad y evitando la exposición a pesticidas y metales pesados. Los alimentos recomendados son:
Vegetales crucíferos (favorecen la detoxificación):
- Brócoli, coles de Bruselas, coliflor.
Alimentos ricos en antioxidantes (protegen el hígado del daño oxidativo):
- Frutos rojos (frambuesas, arándanos, fresas, moras).
- Cítricos (limón, naranja, pomelo).
- Manzana (rica en pectina, ayuda a eliminar toxinas).
- Remolacha (apoya la detoxificación hepática).
- Zanahoria (rica en betacarotenos que protegen las células hepáticas).
- Vegetales de hoja verde.
- Vegetales amargos (canónigos, rúcula, alcachofas, espárragos, rabanitos…).
Grasas saludables (reducen la inflamación y protegen las células hepáticas):
- Aceite de oliva virgen extra.
- Aguacate.
- Frutos secos (nueces, almendras, avellanas).
- Semillas de lino y chía (ricas en omega-3).
- Pescado azul salvaje de pequeño tamaño (sardinas, jurel, boquerones, salmón salvaje).
Hierbas y especias (potencian la función hepática y la eliminación de toxinas):
- Cúrcuma (potente antiinflamatorio y hepatoprotector).
- Jengibre (estimula la producción de bilis).
- Diente de león (drenante y favorece la eliminación de toxinas).
- Cardo mariano (
Precauciones especiales: Algunas de estas plantas pueden interferir en la disponibilidad sanguínea de ciertos fármacos, por lo que es recomendable consultar con un profesional de la salud si se está en tratamiento médico.
Además, durante el embarazo, algunas de estas especies, como el perejil, están contraindicadas. En general, este no es un momento adecuado para movilizar tóxicos acumulados, ya que podrían pasar al bebé a través de la placenta o la leche materna.
Abordajes específicos según enfermedades determinadas
Mejora del estado nutricional
Mejora de la salud digestiva y de la microbiota intestinal
- El consumo de fibra y prebióticos (verduras, tubérculos).
- Alimentos fermentados como kéfir, chucrut o kimchi.
Conclusión: enfoque integral para la salud hormonal
Artículo escrito por:

Médico especialista en medicina ambiental e integrativa, terapia neural y nutrición ortomolecular.

Nutricionista integrativa. Psiconeuroinmunología, nutrición deportiva.

Médica especializada en medicina familiar y comunitaria. Medicina integrativa, en formación de PNIE.
Bibliografía y recursos interesantes:
- ISGlobal: Los disruptores endocrinos: ¿qué son y cómo nos afectan?
- UOC: ¿Qué son los disruptores endocrinos?
- Murcia Salud: Efecto de la exposición a disruptores endocrinos en el desarrollo puberal.
- SemFYC: Estos son los 5 disruptores endocrinos a evitar, según nuestro Grupo de Trabajo en Salud Planetaria
- Asociación Española Pediatría: Exposición infantil a disruptores endocrinos
- Endocrinología Pediátrica: Disruptores endocrinos y función tiroidea
- Contaminación, disruptores endocrinos y cáncer.
- Stockholm Convention on Persistent Organic Pollutants (POPs)
- OMS: Dioxinas
- Guía de interés público sobre los Retardantes de Llama Tóxicos
- Página principal del Instituto Nacional del Cáncer: Formaldehído



