Ventosas

La ventosa es una campana de vidrio que se aplica sobre la piel tras efectuar el vacío. La primera referencia histórica acerca del uso terapéutico de las ventosas se remonta a la cultura mesopotámica (3.300 a.C.), desde donde se difunde a otros sistemas médicos de la antigüedad (Egipto, Grecia).

Las ventosas han llegado hasta nuestros días desde la medicina tradicional tanto oriental como occidental. En la medicina actual, son pocas las terapias avaladas por milenios de experiencia.

Existen tres tipos de ventosas:

  • Secas: la ventosa se aplica sobre la piel
  • Húmedas o escarificadas: antes de aplicar la ventosa se efectúan unos leves pinchazos en la piel de la zona a tratar, mediante una aguja muy fina, a fin de favorecer el drenaje de la zona inflamada.
  • Masaje con ventosa: se aplica la ventosa sobre la piel y se desplaza con suavidad.

Actualmente, el uso de ventosas continúa siendo una terapia útil, con diversas aplicaciones, debido, principalmente, a su importante efecto antiinflamatorio y antiálgico local, lo que las convierte en insustituibles en el tratamiento de numerosos procesos que cursan con dolor. Las ventosas poseen, además, un notable efecto reflejo, esto es, que la aplicación de una ventosa sobre una zona determinada de la superficie corporal posee un claro efecto interno, colaborando así a su restablecimiento funcional.

Las ventosas están indicadas principalmente en:

  • Dolor de cabeza crónico: cefalea tensional, migraña.
  • Dolor de espalda: lumbalgias, cervicalgias y dorsalgias.
  • Vértigos de origen periférico.
  • Tendinitis: hombro, codo, tendón de Aquiles, etc.
  • Dolor articular: rodillas, cadera.
  • Contracturas musculares (trapecios, musculatura dorsal, etc.).

El uso terapéutico de las ventosas es un método muy seguro siempre y cuando se aplique con buen criterio y en los casos previamente indicados. En general, no se les suelen aplicar ventosas escarificadas a los niños y adolescentes. En dichos casos resulta más conveniente el masaje mediante ventosa. El embarazo no supone una contraindicación absoluta, pero evitaremos aplicar ventosas en la zona lumbar, ya que existe la posibilidad de actuar de forma refleja a nivel ginecológico. Las ventosas se habrán de evitar en pacientes oncológicos con metástasis.