Reflexoterapia Podal

Aunque en la terapia de las zonas reflejas de los pies (TZR) los pies son el área de intervención, la TZR en modo alguno consiste en un mero ‘masaje podal’ al uso, ya que, además de producir una intensa irrigación local, posee la capacidad de generar un estímulo curativo a fin de mejorar todas las funciones de órganos y tejidos del paciente.

El fundamento de la TZR es que las diferentes partes del cuerpo humano poseen su correspondiente zona refleja en los pies. Estas zonas reflejan fielmente el estado de salud en el que se halla el organismo de una persona en un momento determinado. El terapeuta incide con sus manos en dichas zonas mediante técnicas específicas de presión. La finalidad de la TZR es ordenar y armonizar aquellos puntos en los que la energía vital está alterada.

La TZR es un método de tratamiento que, a partir de antiguos conocimientos populares, se ha ido desarrollando a lo largo de los años, hasta convertirse hoy en una terapia específica y exactamente detallada. A principios del s. XIX, el médico estadounidense William Fitzgerald (1872-1942) sistematizó todo este conocimiento. Este médico sabía que en América Central y América del Norte, los enfermos de distintas tribus indias eran tratados a través de los pies desde siempre. Durante años, Fitzgerald comprobó y sistematizó los puntos de los pies y sus equivalencias, enseñando este método de tratamiento a médicos, terapeutas, dentistas, quiroprácticos y ginecólogos.

A principios de la década de los 30 del siglo pasado, la masajista también estadounidense Eunice Ingham (1988-1974), entró en contacto con los estudios de Fitzgerald y dedicó su actividad terapéutica al estudio y la práctica de los principios establecidos por aquél. Eunice Ingham transmitió los conocimientos básicos de la práctica a personas no profesionales del ámbito de la salud, y sus libros se difundieron más allá de los Estados Unidos, llegando a Europa. La alemana Hanne Marquardt, reconocida profesional internacional de la TZR, tuvo su primer contacto con la técnica en 1958, a través de Eunice Ingham, y, después de varios años de aplicarla, a partir de 1967, comenzó a impartir cursos dirigidos exclusivamente a médicos y asistentes sanitarios. En nuestro centro de salud, utilizamos el método forjado por Hanne Marquardt, de quien lo hemos aprendido personalmente.

La TZR está especialmente indicada para los pacientes con sobrecargas y dolor muscular (trastornos posturales, síndrome cervical y lumbar, contracciones musculares, limitación en la movilidad articular), trastornos digestivos, dismenorrea y otros trastornos funcionales del ciclo menstrual, resfriados o sinusitis, sobrecargas linfáticas, dolores de cabeza, insomnio, estrés, ansiedad, asma, enfermedades neurológicas, en mujeres embarazadas, etc.

A la hora de realizar un tratamiento de TZR es conveniente:

  • no tomar café ni sustancias estimulantes unas horas antes de la sesión.
  • no tener el estómago demasiado lleno, ni acudir en ayunas a la sesión.
  • beber abundante agua mineral después de la sesión y durante las 24 horas posteriores.
  • tomarse un descanso después de la sesión.

 

Tras un tratamiento de TZR es posible que el paciente se encuentre más cansado, lo cual se debe a que el organismo está gestionando el estímulo recibido, siendo, por consiguiente, una reacción normal.
Igualmente, es posible que aumente el número de micciones, deposiciones u otras sustancias, y que haya un cambio en las características de las mismas (color, olor…), debido a una posible eliminación de tóxicos y/o una regulación del propio sistema.