Test de intolerancias alimentarias

Algunas proteínas contenidas en determinados alimentos pueden desencadenar un proceso de tipo inmunológico en el organismo, con la producción de inmunoglobulinas del tipo A y G. Dichos tipos de inmunoglobulinas no desencadenan un proceso alérgico, pero sí gran cantidad de trastornos que, de forma insidiosa, pueden mermar nuestra salud. Es lo que se denomina intolerancia alimentaria.

Se ha podido demostrar científicamente que, suprimiendo de la dieta los alimentos intolerantes, el organismo recupera en un alto porcentaje de casos su capacidad de autorregulación, apreciándose una notable mejoría en las siguientes patologías:
– Trastornos gastrointestinales (dispepsias, flatulencias, colon irritable, diarrea, estreñimiento).
– Procesos inflamatorios de la piel (prurito, eczema, acné, psoriasis, urticaria).
– Trastornos psicológicos (ansiedad, depresión, fatiga crónica, hiperactividad infantil).
– Cefaleas y migrañas.
– Patologías articulares.
– Rinitis y bronquitis asmática.
– Obesidad/sobrepeso (dificultad para perder peso).

El test de intolerancias alimentarias se efectúa mediante la llamada electro-acupuntura de Voll que, a través de fenómenos de biorresonancia, permite detectar los desequilibrios que ocasionan en el organismo los alérgenos contenidos en 197 alimentos.

Una vez realizado el test, es importante no consumir los alimentos que aparecen en la lista de no recomendados y consultar los ingredientes que figuran en las etiquetas de los productos envasados, para cerciorarse de no ingerirlos.

Después de seguir una dieta desensibilizante durante 3 meses, es recomendable repetir el test de intolerancia a fin de ir introduciendo en la dieta aquellos alimentos que el organismo vaya aceptando progresivamente.