Terapia Neural

La terapia neural trabaja a partir del sistema nervioso del paciente, ya que es el sistema nervioso el que organiza y conecta todos los sistemas entre sí. Concretamente, el sistema nervioso autónomo es el que se encuentra repartido por nuestra piel, conectando el medio interno con el externo, como si de una gran red de información se tratara.

De esta forma, las células están íntimamente relacionadas unas con otras, por muy alejadas que se encuentren, tanto anatómica como fisiológicamente. Por esta razón, encontramos disfunciones o alteraciones en cualquier parte del organismo, cuyo origen puede estar muy alejado físicamente.

Mediante inyecciones de procaína o bien suero fisiológico, que es como opera la terapia neural, brindamos al organismo el estímulo inespecífico que necesita para generar distintas reacciones, con el objetivo de desbloquear una parte específica del sistema nervioso.

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Con todo, se utiliza la procaína, anestésico local a dosis diluidas, no con un fin farmacológico, sino reparador, ya que la procaína posee una cualidad eléctrica capaz de repolarizar células que, debido a una agresión, han sido despolarizadas, provocando de este modo una irritación en el sistema nervioso.

Es la anamnesis y la exploración física de cada persona lo que nos indica que existe una irritación importante en algún lugar del sistema nervioso. Dichas irritaciones pueden manifestarse en forma de cicatrices, inflamaciones, infecciones, problemas cutáneos, alergias, neuralgias o cualquier otra patología.

Tratando dichas irritaciones es posible reorganizar el sistema nervioso y de este modo poderle brindar al organismo una reacción autocurativa, a fin de eliminar o mejorar, dependiendo del estado de salud de base, las disfunciones o alteraciones que nos hacen enfermar. De la misma manera que enfermamos, el organismo dispone de todos los medios necesarios para sanarse. Es solo cuestión de invertir el orden, y esto es, justamente, lo que se intenta hacer mediante la terapia neural.

La terapia neural resulta muy eficaz en el tratamiento de cicatrices, ya que son unas zonas claramente irritadas, al haber una agresión física de nuestra piel y, por lo tanto, de nuestro sistema nervioso vegetativo. Una cicatriz puede causar otro problema a distancia. Tratándola mediante terapia neural desbloqueamos dicha zona y generamos un estímulo autocurativo.

Así, si nuestro sistema nervioso se irrita o bloquea, ya sea por una intervención quirúrgica u otra patología, la terapia neural tratará de desbloquear esa zona y facilitar así la libre circulación de información y de energía necesaria para mantener y/o recuperar nuestro equilibrio natural.