Posturología

El cuerpo humano jamás permanece inmóvil, ni siquiera cuando estamos quietos. Constantemente, está oscilando, a fin de mantener la bipedestación, cosa que consigue mediante el tono muscular. Es imprescindible que dicha oscilación mantenga el centro de gravedad dentro del polígono de sustentación, ya que de no ser así caeríamos.

posturologia Nos mantenemos erguidos gracias a que el cuerpo está constantemente recopilando información sensitiva, procesándola y ofreciendo una respuesta. Los estímulos, tanto internos como externos, son captados por receptores sensitivos que forman parte o están conectados a nuestro sistema nervioso; el cerebro integra esta información y la traduce en una respuesta biomecánica, a través de nuestro sistema locomotor (modificando el tono muscular).

La postura corporal es el resultado de la adaptación que efectúa nuestro cuerpo a los estímulos tanto externos como internos, intentando consumir el mínimo de energía. Para garantizar que el cuerpo se equilibre con un mínimo consumo energético es imprescindible que el sistema nervioso funcione correctamente. Son diversos los factores, y de distinta naturaleza, que, si no están compensados correctamente por el mismo cuerpo, pueden comportar un equilibrio defectuoso y, por lo tanto, un excesivo gasto energético. Algunos de estos factores son:

  • funcionamiento de la vista, tanto en lo que se refiere a la visión como en lo que hace a la mecánica de los ojos
  • oclusión mandibular
  • cicatrices
  • tensiones fasciales
  • aparato locomotor
  • oído como sistema del equilibrio
  • pies
  • columna vertebral

La existencia de un problema postural puede traducirse en manifestaciones muy variadas. No solo se exteriorizan en forma de dolor, sino que puede haber otros síntomas, como cansancio, cefaleas, migrañas, dificultades para centrarse en los estudios, colon irritable o desgaste articular.

Mediante la posturología podemos saber con exactitud cuál es la zona corporal que impide la fisiología normal de la persona en bipedestación. Nos permite, pues, diagnosticar el tipo de trastorno existente y decidir cuál es el mejor tratamiento para cada caso.