Psicología (Biofeedback)

El biofeedback es una técnica que utiliza unos dispositivos muy sensibles que miden diferentes actividades del cuerpo humano. El objetivo que persigue es valorar de forma científica lo que le sucede a la persona.

El tratamiento mediante biofeedback va dirigido a todas las personas que sufren estrés, ansiedad y/o dolor. También resulta muy efectivo en pacientes con diagnósticos recurrentes como, por ejemplo: ataques de pánico, fobias, miedos que limitan y conducen a actitudes de evitación, cefaleas de carácter tensional, cefaleas mixtas, dolor crónico, dolor facial, bruxismo, etc.

Lo que se pretende con el biofeedback es que la persona alcance un cierto autocontrol a nivel psicofisiológico. Cuando la persona presenta un descontrol manifiesto en las distintas actividades de su cuerpo, se le ayuda a controlarlas y a relajarse, intentando que incorpore dicho aprendizaje a su vida diaria. Si es capaz de aprender e interiorizar dicho autocontrol, además de resolver su problema específico, también le servirá al paciente para afrontar nuevas situaciones que puedan presentarse en el futuro, como estados de tensión, estrés y ansiedad.

Lo primero que puede preguntarse alguien que descubre el biofeedback por primera vez es cómo pueden controlarse las diferentes actividades del cuerpo. Para ello, se conectan de forma superficial (no se insieren agujas, ni se transmite en ningún caso radioactividad, ni tampoco estímulos eléctricos, ni nada que resulte perjudicial para la salud personal) unos electrodos mediante unos sensores que miden diferentes variables del cuerpo humano. Dichos sensores nos informan acerca de la actividad psicofisiológica de la persona y, a continuación, tras realizar una serie de ejercicios, el dispositivo nos indica en cada momento de forma tanto visual (pantalla de ordenador) como auditiva (sonidos) si la persona se desequilibra (esto es, se aleja de los límites de normalidad) o bien permanece estable y normal.

El tratamiento le exige al paciente permanecer totalmente activo durante las sesiones, corrigiendo en todo momento y habiéndose de esforzar para producir cambios, lo cual desemboca siempre en un buen resultado. De esta forma, uno mismo es capaz de tomar conciencia de sus propios problemas específicos y de qué actividades neuromusculares y anatómicas están directamente relacionadas con ellos, así como la manera de modificarlos.